M97 – La Nebulosa del Búho

M97 conocida como la Nebulosa del Búho, es una nebulosa planetaria situada en la constelación de Ursa Major, a unos 2.000–2.500 años luz de la Tierra. Fue descubierta por Pierre Méchain en 1781 y posteriormente incluida en el catálogo de Charles Messier.

Su nombre proviene de su característica apariencia, en la que se distinguen dos regiones oscuras que recuerdan a los “ojos” de un búho.


💥 El final de una estrella similar al Sol

M97 es el resultado de la evolución de una estrella de masa similar al Sol que, al agotar su combustible, expulsó sus capas externas formando una envoltura gaseosa en expansión.

En su centro se encuentra una enana blanca caliente, cuya radiación ultravioleta ioniza el gas circundante. Este proceso produce su brillo difuso, dominado por emisiones de oxígeno ionizado que le confieren tonos verdosos.


📸 Imágenes desde LilTecan

El equipo de LilTecan ha captado la Nebulosa del Búho destacando su estructura circular y las regiones internas de menor brillo que forman su característica “mirada”.

M97 – LRGB/Ha/O[III]

🌟 Una estructura compleja y enigmática

Los estudios modernos han revelado diversos aspectos de su morfología:

  • Presenta una estructura aproximadamente esférica, con múltiples capas de gas.
  • Sus “ojos” corresponden a regiones de menor densidad, posiblemente asociadas a flujos de materia.
  • Su tamaño angular es de unos 3 minutos de arco, equivalente a cerca de 2 años luz.
  • La temperatura del gas ronda los 10.000 K.
  • Su espectro está dominado por líneas de emisión como [O III], responsables de su color característico.
  • La estructura sugiere una expulsión de material no uniforme, influida por procesos dinámicos internos.

M97 —la Nebulosa del Búho— es una de las nebulosas planetarias más icónicas del cielo. Su forma peculiar y su compleja estructura la convierten en un objeto clave para comprender las últimas etapas de la evolución estelar.

M97 – LRGB/Ha/O[III] recorte

Observarla hoy es contemplar el destino final de estrellas como nuestro Sol, en una fase donde la materia se expande y se reintegra lentamente al medio interestelar, alimentando futuros ciclos de formación estelar.