NGC 891 la galaxia espejo de la Vía Láctea

Entre las constelaciones boreales del cielo otoñal se esconde una galaxia que, aunque menos famosa que Andrómeda, resulta igual de fascinante para los astrónomos: NGC 891. Vista casi perfectamente de canto, esta galaxia espiral se ha ganado el apodo de “la gemela de la Vía Láctea”, ya que comparte muchas de sus propiedades fundamentales.


🌌 Una vecina del Grupo Local ampliado

NGC 891 se encuentra a una distancia de aproximadamente 30 millones de años luz, en la constelación de Andrómeda. Aunque no forma parte del Grupo Local, pertenece a un entorno galáctico cercano, lo suficientemente próximo como para permitir observaciones muy detalladas de su estructura.

Su orientación casi exactamente de canto convierte a NGC 891 en un objeto excepcional para estudiar la anatomía vertical de una galaxia espiral.


📸 Imágenes desde LilTecan

El equipo de LilTecan ha fotografiado la galaxia NGC891 en diferentes longitudes de onda, para resaltar la riqueza de detalles especialmente en Ha para mostrar las nebulosas.

NGC891 LRGB+Ha+O[III]

🌟 Una espiral grande, tranquila y familiar

A diferencia de galaxias extremadamente activas, NGC 891 es una espiral masiva de formación estelar moderada, muy parecida a nuestra propia galaxia:

  • Posee un disco estelar extenso atravesado por una gruesa banda de polvo oscuro.
  • Su tasa de formación estelar es comparable a la de la Vía Láctea.
  • Alberga una población mixta de estrellas jóvenes y viejas, típica de galaxias espirales maduras.

Esta “normalidad” es precisamente lo que la hace tan valiosa para la ciencia.


🌫️ Polvo, gas… y un halo inesperado

Uno de los aspectos más intrigantes de NGC 891 es que el polvo y el gas no se limitan al disco galáctico:

  • Observaciones en infrarrojo y radio han revelado filamentos de polvo que se elevan miles de años luz por encima del plano del disco.
  • Se ha detectado un halo de gas frío y caliente, probablemente alimentado por supernovas y vientos estelares.
  • Estos hallazgos ayudan a entender cómo las galaxias intercambian materia entre el disco y su entorno.

NGC 891 demuestra que las galaxias espirales son sistemas dinámicos en tres dimensiones, no simples discos planos.

🔭 Un laboratorio para comprender nuestra propia galaxia

Como vemos la Vía Láctea desde dentro, muchos de sus detalles estructurales son difíciles de estudiar. NGC 891, al ofrecer una vista externa casi perfecta, actúa como un modelo observacional de referencia:

  • Permite estudiar la distribución vertical de estrellas, gas y polvo.
  • Ayuda a investigar la presencia y el papel de la materia oscura en galaxias espirales.
  • Sirve para contrastar modelos de evolución galáctica con un caso muy similar al nuestro.

En cierto sentido, observar NGC 891 es como mirar a la Vía Láctea desde fuera.